La ergometría, o prueba de esfuerzo, mide cómo responde tu corazón durante la actividad física. Se realiza un electrocardiograma de forma continua mientras caminás o corrés sobre una cinta que aumenta gradualmente su velocidad y su inclinación.
Permite valorar la capacidad funcional y detectar alteraciones que no se manifiestan en reposo, aportando información que un electrocardiograma común no siempre revela. Es habitual en deportistas y en adultos a partir de los 30 años, y se realiza con supervisión profesional.