Medición del nivel de azúcar en sangre. Esencial para el diagnóstico y control de diabetes, resistencia a la insulina y otras alteraciones metabólicas.
Marcadores del funcionamiento renal. Permiten detectar alteraciones en la filtración del riñón y monitorear enfermedades crónicas o agudas del sistema urinario.
Enzimas hepáticas que reflejan el estado del hígado. Su elevación puede indicar daño, inflamación o enfermedad hepática en distintos estadios evolutivos.
Panel tiroideo que evalúa el funcionamiento de la glándula tiroides. Fundamental para diagnosticar hipotiroidismo, hipertiroidismo y otras alteraciones hormonales.
Estudio que mide y clasifica las proteínas en sangre. Útil para detectar enfermedades hepáticas, renales, inflamatorias o trastornos del sistema inmune.
Evaluación de la capacidad de coagulación de la sangre. Indicado antes de intervenciones quirúrgicas y para el seguimiento de tratamientos anticoagulantes.
Medición de la hormona del estrés producida por las glándulas suprarrenales. Clave para diagnosticar trastornos como el síndrome de Cushing o la insuficiencia suprarrenal.
Análisis del nivel de testosterona en sangre. Indicado ante síntomas de déficit hormonal, alteraciones del rendimiento físico o estudios de fertilidad masculina.
Marcador tumoral específico de la próstata. Utilizado para la detección temprana del cáncer de próstata y el seguimiento de pacientes en tratamiento oncológico.